viernes, enero 21, 2011

"Las Caras de Dios" en el sur-sur de Bogotá

Fotosíntesis: el frailejón convirtiendo la luz del Sol en más frailejón.

Para describir los inmensos y los diminutos paisajes, y los seres múltiples que lo acogen y lo envuelven a uno en el sur-sur de Bogotá, no encuentro recurso mejor que parafrasear el título del libro de Joseph Campbell, "Las Máscaras de Dios". Porque es Dios quien se hace evidente en estos escenarios, que aunque usted no lo crea, se encuentran dentro de los límites de eso que en la geografía política colombiana se denomina Bogotá Distrito Capital.

La Laguna de los Tunjos era sagrada para los Muiscas, como siguen siendo sagradas todas las lagunas para quienes reconocemos en el agua al elemento vivo que hace posible la Vida. Esta es la cuna del río Tunjuelito, que desde allí desciende hasta la ciudad de Bogotá.

Cielo y viento sumergidos en el agua


Agua sumergida en el viento

En estas rocas puede verse, en tiempo real, el efecto del empuje del Escudo Guyanés sobre la Placa Suramericana. En este caso particular, la corteza de la Tierra se pliega para formar la cordillera oriental, sobre la cual se extiende el páramo de Sumapaz.

Señales de nubes, avisando que vamos para allá

El páramo de Sumapaz es el ecosistema de este tipo más grande que existe en el planeta. Hay que tener en cuenta -claro- que páramos (en el sentido que aquí le damos al término), solamente existen en la esquina norte de América del sur: la gran mayoría en Colombia y algunos en Venezuela, Ecuador y Perú.

¡¿A quién se le puede ocurrir convertir ecosistemas como este en una mina de algo que no sea de vida y de agua?! En este momento el Código Minero lo prohibe expresamente, lo cual no significa que los páramos estén a salvo del todo. Si no, miren nomás las presiones que existen para que se le otorgue licencia ambiental a la explotación minera en el páramo de Santurbán, en Santander.

Polvo eres...


La palabra paganismo proviene de la raíz latina pagus, que quiere decir "campo" (y aquí sí que se vuelve válido eso de "raíz"). Sirvan estas fotos para reafirmar mi profunda, comprometida y militante religiosidad pagana, que me permite ver y sentir en cada uno de estos seres y paisajes la mismísima cara de Dios. El paganismo también tiene sus frailes ...sus frailejones. Como su nombre lo indica expresamente, desde la primera entrada en el 2006, a eso está dedicado este blog.

Turbulencias: como que las plantas conservaran en la memoria la música y los rizos del viento.

En el escenario oscuro de una antigua cantera, el Sol lanza un "spot" sobre una planta morada que puede ser (aunque no estoy seguro) la milagrosa árnica.

Una curva de la carretera, y aparecen al fondo los volcanes de la Cordillera Central: el Tolima, el Santa Isabel y el Ruiz. Aunque en la Cordillera Oriental colombiana no existen volcanes activos (salvo que se compruebe la sospechada existencia de alguno, por ejemplo en Isa, Boyacá), parte de los suelos del páramo de Sumapaz son de origen volcánico, debido a que "importan" cenizas desde estos volcanes de la Cordillera Central.

Piedras rosadas, residuos también de una antigua cantera. Esta sí que podría denominarse "La Cantera Rosa", ingenioso nombre con que bautizaron los galpones, situados en una cantera abandonada, a donde resolvieron trasladar a las muchachas prostitutas que antes trabajaban en el centro de Quito.

Más plegamientos en la masa de rocas.

Estratos

¿En dónde termina la cerca y comienza la montaña?

Nube boxeadora

En esas lomas del fondo nace el río Duda, y allí limita el Distrito Capital con los departamentos del Meta, del Tolima y del Huila. Es el extremo sur-sur más sur de Bogotá (valga la redundancia, pues para llegar allá se necesitan siete horas de viaje desde la ciudad).

Mapa de Cundinamarca. En gris oscuro: Bogotá Distrito Capital. En rojo: casco urbano de la ciudad.
San José, la vereda que marca el extremo sur de la localidad de Sumapaz


La tienda y la señora de la tienda

¡Qué hambre! ¡Pero el almuerzo ya va a estar!

Afeitada en el páramo

"Los Caciques de San José": la más pura música carranguera.

Ensayo en la tienda

Llamas vegetales

Luna

Carretera en el páramo, a la luz de la luna

Un mapa interesante del Smithsonian Institute.

Recomiendo este link

2 comentarios:

mariasimona dijo...

Páramos Intocables, Si me lo permite voy a tuitiar su blog, un placer reencontrarlo por Razón Pública

Juan Carlos Pachón Arttesano dijo...

La canteta rosa... Sublime