domingo, agosto 28, 2011
viernes, agosto 19, 2011
martes, agosto 16, 2011
El postre del día...
...tras un banquete de biodiversidad total en el III Encuentro de Culturas Andinas convocado por la Gobernación de Nariño.
El volcán Nevado Huila, en la zona limítrofe entre el Cauca, el Tolima y el Huila. Fotografiado aquí en vuelo entre Pasto y Bogotá.

El mismo volcán Nevado Huila, con las tripas alborotadas
viernes, agosto 12, 2011
domingo, julio 31, 2011
HUCK FINN
El primer libro que me regalaron fue "Aventuras de Huck" ("Huckelberry Finn" en inglés), del autor norteamericano Mark Twain.
La edición es del 30 de Agosto de 1950, pero a mí me la regaló mi primo chileno Hernán Larraín Chaux el 17 de Abril de 1954, en un viaje que hizo con sus papás a Popayán (la letra de la dedicatoria es de la tía Alicia, con seguridad). Yo tenía apenas dos meses y medio de vida, y por supuesto pasaron muchos años antes de que lo pudiera leer.
Y viene a la memoria Tom Sawyer, otro de los grandes libros de Mark Twain. Entre otras obras inolvidables del mismo autor, está "La decadencia del arte de mentir", pero miren arriba que él comienza el libro de Huck manifestando que no es mentiroso... típico del buen mentiroso.
Los hidráulicos

"Para Adán, el Paraiso era donde estaba Eva"
sábado, julio 30, 2011
Cataratas de Agua y de Sol
La ciudad de Montería (Córdoba, Colombia) me ha regalado los mejores aguaceros que he visto, o por lo menos que he tenido oportunidad de fotografiar. Este es de ayer 29 de Julio, saliendo del aeropuerto Los Garzones, rumbo a Bogotá. Junto al flanco izquierdo de la foto, un aguacero más pequeño, seguramente 'el ayudante' del grande.
En Septiembre de 2010 fotografié el CIELO ROTO que pueden ver en este link
domingo, julio 24, 2011
sábado, julio 16, 2011
"El cine de los cielos"
Todos sabíamos que en Colombia existe corrupción, como en cualquier otro lugar del mundo. Como sabíamos, o por lo menos sospechábamos a partir de múltiples hechos hoy comprobados, que durante los ocho años del Gobierno anterior, la corrupción había alcanzado niveles sin antecedentes en la historia del país. Lo que no nos imaginábamos era cuánto se había extendido en todas direcciones esa corrupción. Hoy no pasa un solo día sin que se destape por lo menos una olla podrida, otro escándalo, un nuevo crimen contra el patrimonio del Estado y contra la confianza y la calidad de vida de la comunidad. En Colombia en general, y en Bogotá en particular, se sienten en la vida cotidiana los efectos nefastos de la corrupción. Y eso desmoraliza. Cunden la desconfianza y la malparidez.
No me cabe duda de que hoy los símbolos patrios son la Bandera, el Escudo, el Himno Nacional y los mercados podridos que descubrieron arrumados en una bodega en Cartagena y que nunca llegaron a los damnificados del desastre invernal de tres años atrás. Estos últimos, los mercados podridos, son, por desgracia, más representativos y descriptivos de la Colombia de hoy, que la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional.
¿De dónde se agarra uno para no perder la esperanza en la Vida, en uno mismo, en la eficacia del bien, en el país? Yo, personalmente, me agarro de la certeza de que más allá de todos estos crímenes que hoy conocemos y de los que todavía no, más allá de toda la estupidez humana que se repite y se repite como si nuestra especie careciera de la capacidad de aprender, existe una Voluntad de Vida en el Cosmos que se expresa en distintas escalas del devenir universal. Desde las galaxias remotas y cercanas, hasta en nuestro propio interior. En las manifestaciones aparentemente más "sencillas" de los seres vivos. En los seres humanos que más allá de todas las veleidades reinantes, conservan todavía su capacidad de "ser". Y, por supuesto, "en el cine de los cielos".
Estas fotos, con excepción de la última, son del atardecer de ayer en Bogotá. Un atardecer surgido -como el arco iris tras el Diluvio Universal- después de un tremendo aguacerón que cayó en la tarde sobre el norte de la ciudad.
"Una puesta de sol, casi formidable por su esplendor, se resistía a concluir en el plenamente expuesto cielo. De entre sus imperceptiblemente cambiantes amansamientos, se podían escoger detalles muy iluminados de los organismos celestiales, o refulgentes hendeduras de oscuras acumulaciones, o planas playas etéreas que parecían espejismos de islas desiertas."
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